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miércoles, 29 de noviembre de 2006

La muerte prematura de la revolución social israelí

La muerte prematura de la revolución social israelí

Por: Andy Faur

De extrañas maneras, la izquierda clásica en Israel logra siempre caer en la trampa que le tiende la derecha, al priorizar la resolución del conflicto con los palestinos a la de la situación socio-económica. Amir Peretz prometía ser la excepción.

I - La guerra contra la pobreza o la pobreza contra la guerra

Septiembre, 2006. Jerusalem, Israel. Pocos días después de terminada la confrontación bélica en el Líbano, el gobierno aprueba por amplia mayoría (19 a favor –ministros de Kadima, Jubilados y Avodá, 4 en contra: Shas, y una abstención, la de Armand Peretz, mejor conocido como Amir, jefe del Partido Laborista) el Presupuesto Nacional 2007, que incluye: aumentos a los presupuestos militares y a los sueldos de ministros y diputados, por otro lado, recortes a los subsidios a la población más necesitada (familias numerosas, ancianos y jubilados, familias uniparentales, etc.). Una tercera característica es la postergación del aumento del sueldo mínimo en USD $25 hasta mediados del año entrante (y no en USD $250 como lo había prometido Peretz en su campaña, hasta llegar a los USD $1.000).

Cuando se conformó la coalición de gobierno, Amir Peretz, la ansiada esperanza de tinte social de amplios sectores, eligió ocupar el cargo de Ministro de Defensa - el tercer cargo más alto en la jerarquía política de Israel – en el gobierno a formarse en el futuro. A Peretz se le ofreció dicho puesto, en compensación por el ministerio de Economía que pretendía, y que Kadima no estuvo dispuesta a ceder. Sin embargo, se esperaba que Peretz escogiera un ministerio con más tinte social aunque menos importante a nivel jerárquico, para ser mas coherente con su campaña electoral, en la cual su partido puso todo el énfasis en planes de afianzar el Estado de Bienestar.

Es claro que esta elección fue más estratégica que táctica, de otro modo, ¿qué relación ideológica podemos encontrar entre el líder sindical y los cañones que no sea pensar con proyecciones a las próximas elecciones?

Pero Peretz, con esta elección se metió en un "chaleco de once varas". Desde su nuevo rol, por un lado, tiene que apoyar a su ministerio oneroso e insaciable, que de no hacerlo pierde credibilidad y liderazgo, mientras que por otro, los aumentos presupuestarios de defensa (incluyendo el rearme posterior a la guerra) vienen a cuenta del recorte de los gastos sociales del resto de la población.

Amir Peretz (autodenominado socialdemócrata y pacifista) decepcionó rápido y seguro. Primero, por sus posturas socioeconómicas transigentes, teniendo en cuenta su pasado sindicalista radical. Luego, su desempeño al frente de la defensa del país fue más que pobre. Pero más allá de esa decepción, es difícil de entender cómo la breve y ostentosa Guerra del Líbano II, un evento puntual y táctico, aunque bastante traumático, lograra cambiar tan radicalmente su rumbo estratégico: de lo bélico a las políticas de corte social y distributivo. Por ellas, en realidad, fueron elegidos él y su partido, y a partir de ellas llegó a conformar la actual coalición.

Y aquí lo interesante del tema: este dilema pone de manifiesto la compleja problemática y las profundas contradicciones ideológico–políticas que persisten desde hace algunas décadas en la sociedad israelí.
II - La paradoja de la izquierda israelí

Un poco de historia: en los últimos treinta años se han desarrollado en Israel dos procesos paralelos y complementarios de la dinámica socio–política del país. Estos procesos fueron sustentados ideológicamente y llevados a la práctica, principalmente, por la derecha política israelí y, también, por los gobiernos laboristas de tinte neo liberal. El primero de estos procesos, es la inexorable privatización de la economía junto a la relegación y disminución del rol intervencionista del Estado en la sociedad - con sus devastadoras consecuencias en las capas más vulnerables de la población-. El segundo proceso, es la expansión de la conquista y el desarrollo de la colonización de los territorios palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza.

Estos dos fenómenos (socio-económico y político-de seguridad), crearon varias dialécticas y corrientes de pensamiento dentro de la izquierda israelí. Así, se genero dentro de los círculos políticos e intelectuales de la misma, la conformación de dos concepciones para entenderlos e interpretarlos.

Esta primera concepción (y la más difundida), es la que separa estas dos esferas y propone soluciones separadas y graduales a ambos problemas. La segunda ve a ambas conectadas e inseparables una de la otra.

La primera opción, o la "izquierda política clásica", entiende la problemática como un fenómeno de causa–efecto y entiende que las desigualdades económicas son consecuencia de la ocupación militar. En vista de esto, su propuesta es primero resolver lo urgente antes que lo importante, es decir, resolver primero el conflicto con los palestinos y retirarse de los territorios ocupados, para así después redefinir las prioridades del presupuesto nacional. Solo de esta forma, se podrán destinar los pocos recursos con que contamos a obras y proyectos más vastos y beneficiosos para la población en general (a saber: salud, educación, asistencia social, ayuda a la periferia, infraestructura, ayuda a poblaciones necesitadas, entre otros) en vez de gastarlos para mantener al ejercito israelí en dichas zonas y en invertir en la infraestructura de las colonizaciones.

Es importante recordar en este punto que, a pesar de los esfuerzos, inmensas inversiones y subsidios a la colonización de Judea y Samaria para fomentar y fortalecer la retención de estos territorios, al día de hoy los habitantes en estas zonas, no superan las 250.000 personas, que conforman apenas un 3% de la población total de Israel.
III - Peretz y la revolución fallida

A Peretz, luego de finalizada la fugaz esperanza de contar con un nuevo líder social, lo podríamos ubicar dentro de esta "izquierda clásica", que prioriza los intereses de la seguridad militar a los de la seguridad social.

Esta izquierda cae constantemente en la trampa que tiende la derecha en Israel, que separa ambos fenómenos y los presenta como una situación natural, normal del estado de las cosas y simultáneamente, profundiza y expande estos dos procesos como parte de su concepción ideológica y hace entrar a la izquierda en su círculo vicioso.

La derecha israelí, conservadora y ortodoxa, tuvo un logro sorpresivo e inesperado, a partir de la Guerra de los Seis Días, al lograr posteriormente a esta, imponer su modus vivendi perverso en la sociedad: por un lado acercarse en forma palpable a la mesiánica idea de la Gran Eretz Israel y, por otro, desguazar el Estado Benefactor armado y estructurado a lo largo de décadas por el liderazgo laborista y sus redes sociales, las más de ellas burocratizadas, clientelistas y partidistas.

Armand fue considerado como la nueva esperanza social de Israel. En él se depositaron grandes expectativas de que cambie el orden de prioridades nacional, que con su discurso y otros datos significativos e influyentes, como ser su origen étnico (marroquí), su extracción social (líder sindical), su lugar de residencia (Sderot, ciudad periférica), se supuso, podría llegar a articular gran parte de las demandas sociales, económicas y políticas de la sociedad y romper el círculo vicioso en el que entraba cíclicamente la izquierda clásica israelí y su base de apoyo: clases medias, intelectuales progresistas y sectores liberales.
IV - Hacia una Nuova Siniestra

La segunda visión de la izquierda, "la izquierda ideológica", ve en estos fenómenos dos caras de una misma moneda y una interdependencia mutua entre ambos: los dos procesos son parte de un mismo anatema y se retroalimentan mutuamente. Son funcionales el uno al otro y sirven claramente a los intereses de los sectores neo ortodoxos y más conservadores de la sociedad.

Amir Peretz, que tenia la capacidad y las condiciones para proponer y llevar cambios profundos a la practica, se está convirtiendo gradualmente en otro ejemplo de la izquierda política israelí que una vez que llega al poder, se aggiorna. De ese modo, el líder laborista no pudo aún articular una ideología consistente y un discurso lo suficientemente armado, eficaz y convincente para atraer al publico más perjudicado por la privatización y el neoliberalismo (i.g. los sectores trabajadores y las capas más necesitadas) y sumarlos a la lucha paralela por el fin de la ocupación y el conflicto armado, y por la Justicia social, de todo lo cual ellos serían los mayores beneficiados.

En estos momentos se están produciendo movimientos interesantes en la política israelí: propuestas de cambio de nuestra forma de gobierno: el paso de un régimen parlamentario a uno presidencialista, la aparición de los decepcionados de Kadima y Olmert por izquierda, los decepcionados de Peretz en Avodá por doquier, los repetidos llamados de Meretz y a Meretz para fusionarse en un solo bloque de centro izquierda con el Partido Laborista, el fortalecimiento político e ideológico de la derecha dura, etc.

De esta manera, y como esta ocurriendo en forma bastante frecuente en los últimos tiempos, parecería ser que estamos a las vísperas de otro cambio dramático y sustancial en el mapa político israelí frente a las próximas (y adelantadas quizá para variar…) elecciones parlamentarias israelíes.

Quizás, algún día, la izquierda israelí logre articular estas dos concepciones y adopte como lema y leiv motiv de su campaña: La lucha por la paz es la lucha por la justicia social, y así lograr romper con la perversa ecuación territorios-neoliberalismo, que amenaza con destruir los cimientos de una sociedad creada y basada sobre los ideales de la milenaria tradición judía de paz y justicia que nos legaron nuestros profetas.

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